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Para superar la tartamudez es importante comprender la individualidad de cada uno, escuchar su historia y sus dificultades.
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Lecciones individuales via Skype con el Dr. Mascolo
Una hora de lección diaria durante 4 semanas
¡Aprenderás a pensar y construir las frases sin Bloqueos!

El objetivo es pensar mientras se habla
Un enfoque probado. Desarrollado y perfeccionado a lo largo de los años.
Una tecnica que te permitirá hacer frente, a cualquier tipo de situacion hablando sin el miedo de los bloqueos!

Sabemos exactamente cómo te sientes y te enseñaremos el mismo camino que nos ha permitido dejar de tartamudear

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Podrás seguir las lecciones individuales de un logopeda cómodamente desde casa, sin la necesidad de desplazarte hasta una clínica, dedicando sólo una hora diaria de tu tiempo durante cuatro semanas.
Las clases online te permitirán conciliar tu trabajo o tus estudios con la frecuencia del curso.
Los padres tendrán la posibilidad de supervisar desde cerca los progresos de sus hijos y tendrán a su disposición todos los conocimientos necesarios para apoyarlos en este proceso para dejar de tartamudear.
Tendrás a tu lado, sin moverte de casa, a profesionales especializados en tartamudez, que han experimentado tus mismos miedos y tus mismas frustraciones e incertidumbres, pero que tras años de estudio, investigación y experiencias han encontrado las respuestas que cada tartamudo o cada padre busca, en base a las preguntas que cada uno de ellos suele hacerse.

No ha sido fácil, y en este momento todavía seguimos entrenando a diario. Aún nos queda mucho camino por recorrer, pero ahora sabemos cuál es la dificultad de Sara y qué tenemos que hacer para que logre convertir el NO PUEDO en PUEDO.

En las primeras semanas vimos cómo nuestro hijo comenzaba a controlar una situación que antes para él había sido incontrolable. A medida que pasaban las semanas, lo veíamos más seguro, con más autoestima y, sobre todo, más feliz. Ahora, después del tratamiento, es sorprendente cuando nos dice: "No te preocupes mamá, ya sé cómo no tartamudear", y es verdad, cuanto más práctica, menos bloqueos le surgen. Hablyo ha sido un gran descubrimiento en nuestras vidas, no solo porque nuestro hijo ha mejorado, sino porque se siente, y nos sentimos, entendidos y acompañados. La experiencia con Savio ha sido muy enriquecedora. Creo que su experiencia como ex-tartamudo nos ha ayudado muchísimo tanto en el plano del habla como en el plano emocional.

Tras terminar el curso y haciendo un análisis en frío, he podido llegar a algunas conclusiones. En primer lugar, el método no es una cura milagrosa, sino una forma de hablar nueva que hay que desarrollar y que aún sigo desarrollando. En segundo lugar, aún no he podido solucionar mi problema del todo, pero puedo decir que tengo las herramientas necesarias para poder hablar con fluidez y que, poco a poco, me voy enfrentando a más situaciones sin usar mis viejos trucos para disimular la tartamudez. En tercer lugar, me siento capaz de seguir mis metas sin que la tartamudez me limite. Por todo ello, recomiendo realizar el curso a todo aquel que esté en mi situación.

Este curso propone un enfoque distinto, distrayendo nuestro cerebro de la percepción de los bloqueos. Ahora llevo algo más de una semana utilizando la técnica y, cada día, la sigo mejorando y descubriendo nuevos aspectos en los que trabajar. Sé que aún me queda camino por recorrer para dejar de percibir bloqueos y cambiar mi forma de pensar como tartamudo. Sin embargo, termino el curso con “la receta” y con pasos muy claros a seguir para continuar mejorando. En mi opinión, el lenguaje es un proyecto de por vida y siempre se puede seguir puliendo y desarrollando.

Es un proceso largo en el cual hay que confiar en ti mismo y trabajar para obtener resultados. Siento que he avanzado mucho en este curso. En un futuro no muy lejano, me veo con esta técnica totalmente interiorizada y con un lenguaje exento de bloqueos.

Es cierto que todavía tengo que enfrentarme a situaciones que me generan más ansiedad y que debo desarrollar aún más el lenguaje, pero ahora ya tengo las herramientas técnicas y el apoyo de Savio para poder hacerlo.

Ahora, con el curso finalizado, me doy cuenta de que esta es la primera técnica en mi vida que realmente ha hecho desaparecer los bloqueos. Empecé el curso con muchos bloqueos y lo terminé prácticamente sin ninguno. Es tal y como dice Savio: "No tartamudeando, se deja de tartamudear".

Gracias a este curso ahora tengo el control de mi lenguaje y sé cómo no tartamudear, porque tengo el control de pensar mientras hablo, domino los 3 ejercicios y tengo el tiempo de habla perfecto para hablar en un lenguaje cómodo.

Estoy muy contento con el progreso que he alcanzado hasta ahora. Aunque todavía no es perfecto y esporádicamente percibo algún bloqueo, la mejoría ha sido muy grande si lo comparo con el lenguaje y la autoconfianza que tenía antes de hacer el curso.

A la desesperada, encontré a Savio. Puedo decir que estoy eternamente agradecido porque me ha proporcionado una serie de herramientas que me han ayudado muchísimo y ahora mi habla ha mejorado. Aún es un camino largo de entrenamiento, pero lo que antes veía imposible, ahora lo tengo a mi alcance.

Estoy contenta con mis logros. Empecé pidiendo mi cortado descafeinado de máquina, por fin bien pronunciado. Eso me motivó a seguir usando el método cuando voy a comprar o a pedir en una tienda. Cada logro que consigo me sube la autoestima y confío en el método y en los consejos de Savio. Aprovecho para agradecer a Savio su labor y su profesionalidad. Ha sido un placer hacer el curso con él.

Buscaba una solución mágica, pero hoy en día sé que no existe. Sin embargo, encontré algo mejor que la magia: encontré un método. Un método que me da las herramientas para dejar de tartamudear, un método explicado por una persona que conoce el tema mejor que nadie, un italiano loco, divertido, carismático, expresivo, que me enseñó las herramientas para vencer el problema. Hoy en día, me siento bien, muchísimo más seguro. Los miedos a los bloqueos han sido minimizados. Es más, quiero hablar, sí, quiero hablar, quiero experimentar con el lenguaje; es algo nuevo para mí. Es emocionante esta nueva etapa que estoy comenzando. Ahora, solo dependerá de mí practicar y practicar, aplicar lo aprendido, y lograr el 100% de fluidez al momento de hablar.
Nosotros también hemos sentido miedo, dudas y frustración.
Lee nuestras historias para descubrir que sí hay solución.

Mi padre también era tartamudo, pero nunca hablamos de ello. Hoy me da mucha pena no haberlo hecho. Creo que era un tema tabú: si no se hablaba, parecía que no existía. Hace dos años y medio me convertí en madre, y el miedo de que mi hija pasara por lo mismo me invadió. Desde que nació, comprendí lo que mi padre debió sentir en su momento. Seguramente, se sintió culpable de que yo heredara lo mismo que él. Falleció hace siete años y ojalá estuviera aquí para poder hablar con él del tema, para decirle: Papá, no es tu culpa, y si quieres, juntos podemos superarlo.

En mi adolescencia nos mudamos a otra casa y tuve que cambiar de colegio, y ahí lo pasé bastante peor. Me volví una persona muy insegura, tuve varios momentos en los que tartamudeé mucho y cogí miedo a exponerme en público. Muchos días fingía estar enfermo para no ir a clase y no tener que exponerme a ese problema. En la universidad mi autoestima mejoró mucho, pero seguía teniendo miedo a exponerme delante de mucha gente. En círculos pequeños no tenía demasiados problemas. Cuando acabé mi época de estudiante sentí una gran liberación, pero sabía que sería momentánea y que en algún momento volvería a enfrentarme a mis miedos.

Nunca expresé mi malestar a nadie ni quise hablar sobre mi tartamudez, ya que para mí siempre fue un tema tabú. Por eso, tampoco recibí ningún tipo de terapia en ese momento. No fue hasta mi época adulta cuando decidí visitar a un logopeda, con la esperanza de encontrar una solución. Sin embargo, la experiencia fue horrible; mirando en retrospectiva, aquel profesional no tenía ni idea de lo que estaba haciendo, y carecía de cualquier tipo de sensibilidad o tacto. Después de esa experiencia, perdí la fe en poder tratar mi tartamudez y me resigné a vivir con ella. El miedo y la ansiedad ante la posibilidad de tartamudear siempre están ahí, y tratar de disimularlo se convierte en una misión de 24 horas al día, lo que puede hacer la vida muy angustiosa.

Uno de mis mayores miedos siempre ha sido conocer gente nueva. Naturalmente, soy una persona muy sociable, pero el miedo a lo que pensarán cuando me trabe al hablar o no poder ser yo misma al cien por ciento porque no puedo decir exactamente lo que estoy pensando, me echa para atrás. Cuando veo que tenemos que leer en voz alta en clase, me empiezan a sudar las manos y empiezo a contar los alumnos que faltan para saber cuándo es mi turno y qué frase me tocará leer para poder practicarla de antemano. Algo que también me causa mucha ansiedad es cuando tengo que presentarme delante de mucha gente. El momento en el que hacen la típica ronda para que todos nos conozcamos mejor y tenemos que decir nuestro nombre y tres cosas sobre nosotros es el que menos me gusta. Después, cuando me trabo y alguien me dice que me tranquilice, se vuelve aún peor.

En la etapa del instituto, intentaba evadirme de las exposiciones y, momentos antes de la presentación, hablaba con mi profesor para que lo tuviera en cuenta. Pensaba que era la solución, pero en realidad solo creaba más miedos e impotencia.

Tengo 67 años, soy tartamuda desde los 9. Mis estudios, desde la escuela primaria hasta el doctorado, transcurrieron entre fonoaudiologías y psicoterapias, caminando entre altos y bajos, pero siempre con el nudo de la tartamudez en el pecho.
Hemos conciliado nuestras historias personales de ex-tartamudos con años de dedicación profesional marcada por la pasión, el compromiso y la implicación, porque antes que logopedas y profesionales nos identificamos como ex tartamudos. Hemos ganado al tartamudeo y ahora nuestra mayor satisfacción es comprobar que servimos de ayuda para quienes experimentan nuestras mismas dificultades.
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