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Para superar la tartamudez es importante comprender la individualidad de cada uno, escuchar su historia y sus dificultades.
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Una hora de lección diaria durante 4 semanas
¡Aprenderás a pensar y construir las frases sin Bloqueos!

El objetivo es pensar mientras se habla
Un enfoque probado. Desarrollado y perfeccionado a lo largo de los años.
Una tecnica que te permitirá hacer frente, a cualquier tipo de situacion hablando sin el miedo de los bloqueos!

Sabemos exactamente cómo te sientes y te enseñaremos el mismo camino que nos ha permitido dejar de tartamudear

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Podrás seguir las lecciones individuales de un logopeda cómodamente desde casa, sin la necesidad de desplazarte hasta una clínica, dedicando sólo una hora diaria de tu tiempo durante cuatro semanas.
Las clases online te permitirán conciliar tu trabajo o tus estudios con la frecuencia del curso.
Los padres tendrán la posibilidad de supervisar desde cerca los progresos de sus hijos y tendrán a su disposición todos los conocimientos necesarios para apoyarlos en este proceso para dejar de tartamudear.
Tendrás a tu lado, sin moverte de casa, a profesionales especializados en tartamudez, que han experimentado tus mismos miedos y tus mismas frustraciones e incertidumbres, pero que tras años de estudio, investigación y experiencias han encontrado las respuestas que cada tartamudo o cada padre busca, en base a las preguntas que cada uno de ellos suele hacerse.

Y aquí estoy, mejorando cada vez más y más. Finalmente, quiero agradecerle a Savio Mascolo por todo lo que ha hecho por mí, por su paciencia al enseñarme y por todo lo que he aprendido gracias a él. También agradezco a mis padres, pero Savio se merece gran parte de este mérito. ¡Muchas gracias!

Tras terminar el curso y haciendo un análisis en frío, he podido llegar a algunas conclusiones. En primer lugar, el método no es una cura milagrosa, sino una forma de hablar nueva que hay que desarrollar y que aún sigo desarrollando. En segundo lugar, aún no he podido solucionar mi problema del todo, pero puedo decir que tengo las herramientas necesarias para poder hablar con fluidez y que, poco a poco, me voy enfrentando a más situaciones sin usar mis viejos trucos para disimular la tartamudez. En tercer lugar, me siento capaz de seguir mis metas sin que la tartamudez me limite. Por todo ello, recomiendo realizar el curso a todo aquel que esté en mi situación.

Mi experiencia cuando hice el curso fue extraordinaria, aunque sí es verdad que exige muchísimo trabajo, constancia y sacrificio, se puede reeducar el cerebro. Tiene una similitud con aprender un nuevo lenguaje.

Hablyo ha sido un antes y un después en mi vida. Todo lo que diga aquí va a sonar a frase hecha, pero es una realidad muy sincera. Savio me ha ayudado a enfrentarme a un problema al que nunca me había enfrentado, me ha dado herramientas técnicas (claras y concisas) para dejar de tartamudear y comprobar que se puede, pero, sobre todo, ha iluminado mi mente derribando muchos mitos sobre la tartamudez y hablando sobre ella de manera muy directa; algo que ha favorecido a mi percepción personal sobre el asunto. ¡Gracias!

Es un proceso largo en el cual hay que confiar en ti mismo y trabajar para obtener resultados. Siento que he avanzado mucho en este curso. En un futuro no muy lejano, me veo con esta técnica totalmente interiorizada y con un lenguaje exento de bloqueos.

Poco a poco fui adquiriendo soltura hablando con los ejercicios y cada vez dominaba más el lenguaje. Me di cuenta de que con ese lenguaje no íbamos a tartamudear. Cuando me di cuenta de que hablando de esa forma no percibía bloqueos y podía hablar con fluidez, me cambió la forma de ver la vida. Veía que realmente sí que había una forma de superar ese problema, por fin me creía que sí que se podía. Aprender este nuevo lenguaje es como aprender un nuevo idioma: tendrás que estudiar, practicar, hablar. Pues aprender este lenguaje es exactamente lo mismo.

El curso me fue de mucha utilidad, ya que emplea un método innovador, que no se usa en la logopedia tradicional. Aprendí que, haciendo los movimientos correctos y aplicando correctamente los tres ejercicios, variando la velocidad según el tipo de ansiedad en ese momento, se puede dejar de tartamudear, además de aplicarlos en cualquier situación. Mi idea es seguir desarrollándome en cuanto al lenguaje y, sobre todo, disfrutar del proceso y ser feliz, que es lo más importante en la vida. Aunque también tengo miedos, como posibles recaídas, estoy tranquilo porque sé que tengo todas las herramientas para superarlo. ¡Yo puedo! Y a cualquier persona que esté pasando por lo mismo que yo, le digo que ¡SE PUEDE!

Cada día nos reuníamos durante una hora para hacer la clase, y creedme... era la mejor hora del día. No importaba cómo había sido mi día ni cómo me sentía; cuando encendía el ordenador y veía a Savio y a mis compañeros de clase, todo cambiaba. La hora pasaba volando, y siempre me daba pena terminar la clase porque todo lo que nos enseñaba Savio era tan interesante que me podría haber quedado cuatro horas más escuchándolo. Fueron días muy mágicos para mí.

Buscaba una solución mágica, pero hoy en día sé que no existe. Sin embargo, encontré algo mejor que la magia: encontré un método. Un método que me da las herramientas para dejar de tartamudear, un método explicado por una persona que conoce el tema mejor que nadie, un italiano loco, divertido, carismático, expresivo, que me enseñó las herramientas para vencer el problema. Hoy en día, me siento bien, muchísimo más seguro. Los miedos a los bloqueos han sido minimizados. Es más, quiero hablar, sí, quiero hablar, quiero experimentar con el lenguaje; es algo nuevo para mí. Es emocionante esta nueva etapa que estoy comenzando. Ahora, solo dependerá de mí practicar y practicar, aplicar lo aprendido, y lograr el 100% de fluidez al momento de hablar.

Estoy contenta con mis logros. Empecé pidiendo mi cortado descafeinado de máquina, por fin bien pronunciado. Eso me motivó a seguir usando el método cuando voy a comprar o a pedir en una tienda. Cada logro que consigo me sube la autoestima y confío en el método y en los consejos de Savio. Aprovecho para agradecer a Savio su labor y su profesionalidad. Ha sido un placer hacer el curso con él.

Este curso propone un enfoque distinto, distrayendo nuestro cerebro de la percepción de los bloqueos. Ahora llevo algo más de una semana utilizando la técnica y, cada día, la sigo mejorando y descubriendo nuevos aspectos en los que trabajar. Sé que aún me queda camino por recorrer para dejar de percibir bloqueos y cambiar mi forma de pensar como tartamudo. Sin embargo, termino el curso con “la receta” y con pasos muy claros a seguir para continuar mejorando. En mi opinión, el lenguaje es un proyecto de por vida y siempre se puede seguir puliendo y desarrollando.

El curso con Savio Mascolo me ha abierto un camino que ya no imaginaba recorrer. Estoy segura de que podré llegar a ser una persona fluida con la nueva identidad de habla que estoy construyendo a partir del método Coppola. Tengo la esperanza de que voy a comunicarme bien, no como por arte de magia, sino como resultado de un proceso en el que el uso de la técnica, junto con una sonrisa siempre en el rostro, irán agrandando, poco a poco, la naturalidad de hablar con alegría.
Nosotros también hemos sentido miedo, dudas y frustración.
Lee nuestras historias para descubrir que sí hay solución.

Recuerdo que cuando estaba en el colegio o en el instituto, por las noches pensaba en el día siguiente, en qué situaciones posiblemente me bloquearía y cómo podía intentar evitarlas. Algunas veces, cuando hacían preguntas en clase, aunque supiera la respuesta, no la decía porque sabía que esa palabra no me saldría. Por otra parte, cuando leíamos en voz alta por orden, según nuestro asiento, yo calculaba qué frase me tocaría a mí y, si comenzaba con alguna palabra que me resultaba difícil, intentaba hacer alguna artimaña para leer otra frase que me resultara más fácil. En mi actual etapa en la universidad, cuando he tenido que presentar alguna exposición o hablar con médicos o pacientes, lo he vivido con gran ansiedad, hasta el punto de intentar evitar al máximo dichas situaciones.

Mi padre también era tartamudo, pero nunca hablamos de ello. Hoy me da mucha pena no haberlo hecho. Creo que era un tema tabú: si no se hablaba, parecía que no existía. Hace dos años y medio me convertí en madre, y el miedo de que mi hija pasara por lo mismo me invadió. Desde que nació, comprendí lo que mi padre debió sentir en su momento. Seguramente, se sintió culpable de que yo heredara lo mismo que él. Falleció hace siete años y ojalá estuviera aquí para poder hablar con él del tema, para decirle: Papá, no es tu culpa, y si quieres, juntos podemos superarlo.

Uno de mis mayores miedos siempre ha sido conocer gente nueva. Naturalmente, soy una persona muy sociable, pero el miedo a lo que pensarán cuando me trabe al hablar o no poder ser yo misma al cien por ciento porque no puedo decir exactamente lo que estoy pensando, me echa para atrás. Cuando veo que tenemos que leer en voz alta en clase, me empiezan a sudar las manos y empiezo a contar los alumnos que faltan para saber cuándo es mi turno y qué frase me tocará leer para poder practicarla de antemano. Algo que también me causa mucha ansiedad es cuando tengo que presentarme delante de mucha gente. El momento en el que hacen la típica ronda para que todos nos conozcamos mejor y tenemos que decir nuestro nombre y tres cosas sobre nosotros es el que menos me gusta. Después, cuando me trabo y alguien me dice que me tranquilice, se vuelve aún peor.

Tengo 67 años, soy tartamuda desde los 9. Mis estudios, desde la escuela primaria hasta el doctorado, transcurrieron entre fonoaudiologías y psicoterapias, caminando entre altos y bajos, pero siempre con el nudo de la tartamudez en el pecho.

En la etapa del instituto, intentaba evadirme de las exposiciones y, momentos antes de la presentación, hablaba con mi profesor para que lo tuviera en cuenta. Pensaba que era la solución, pero en realidad solo creaba más miedos e impotencia.

Al principio no estaba seguro de si funcionaría, porque hasta ese momento ya había probado “mil cosas” para superar la tartamudez: psicólogos, logopedas, terapias alternativas, ejercicios de respiración… de todo. El hecho de no encontrar nada que realmente me ayudara era muy frustrante. Tenía ganas de emprender proyectos, aprovechar oportunidades y hablar con todo el mundo, pero este problema me limitaba.
Hemos conciliado nuestras historias personales de ex-tartamudos con años de dedicación profesional marcada por la pasión, el compromiso y la implicación, porque antes que logopedas y profesionales nos identificamos como ex tartamudos. Hemos ganado al tartamudeo y ahora nuestra mayor satisfacción es comprobar que servimos de ayuda para quienes experimentan nuestras mismas dificultades.
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